Bordamos tu mundo

       

Bordados Esther Cordero es una pequeña empresa familiar cuyo fundador Pablo Cordero es conocido en nuestra localidad por sus trabajos y bordados para el hogar.

A la edad de 10 años entra a aprender el oficio de sastre con su tío Julián Silva, allí aprenderá todos lo necesario para ejercer este trabajo, patronaje, corte, coser a mano y a máquina; Pero, a los 21 años debe de dejar la sastrería e independizarse, termina de aprender el corte y patronaje en Madrid, pero mientras en La Puebla pasa algo que cambia totalmente su modo de ver su carrera.

Por aquellos entonces una compañía de máquinas de coser (Refrey) va dando cursos de bordado a máquina por los pueblos para luego vender sus máquinas a las señoras que aprenden a utilizarlas, sus antíguas compañeras de sastrería le lanzan una apuesta ¿a que no te atreves a venirte tú solo con todas las mujeres a aprender a bordar?

Pablo recoge la apuesta sin ningún problema y es el único del curso que en 15 días borda ya con gran destreza, al ver esto, su maestra Mª Jesús le propone un curso de perfeccionamiento para que le den el título de maestro de bordar a máquina, en un mes el título ya estaba en sus manos.

Descubre todo lo que el bordado le puede dar a su oficio como sastre, sin ningún tipo de prejuicio (hablamos de los años 60 en un pueblo) el sale a coser o bordar por las tardes a la puerta de la casa de sus padres, lo que le irá dando pequeños trabajos para dotes y ropa de hogar, en poco tiempo ya ha conseguido tener una clientela fija que le irá demandando más y más cosas de las que él ya hacía.

En 1977 contrae matrimonio con Luisa y se traslada su pequeño taller a la casa familiar de la calle Don Lino Ramos, 14 (actual casa rural Fernando de Rojas) allí seguirá trabajando hasta que 3 años más tarde y debido a la demanda de productos ya terminados aparte de los suyos y con el comienzo de confección de cortinas y ropa más elaborada de hogar abre su pequeña tienda en la misma calle en el número 14.

          

Hasta ahora sigue fiel a sus principios, nada de máquinas con motor, nada de automatismos, todo se hace laboriosamente y con paciencia en sus máquinas de hace más de 40 años, por eso quien ya nos conoce sabe que si quiere alguna de nuestras piezas debe de tener un poquito de paciencia ya que es mucho el trabajo y solo dos pares de manos para realizarlo.

 Ahora recoge el relevo generacional Esther, su hija, que ya es bordadora artesana reconocida por la delegación de Artesanía y Turísmo de Toledo, que ya aporta no solo su trabajo sino nuevas ideas quizás más pensadas para la gente jóven que demanda otro tipo de producto más actual.

Recientemente se le ha otorgado el Título de Maestro Artesano Bordador y Sastre a Pablo Cordero, este título es el máximo reconocimiento que se le puede dar a un artesano en su trayectoria laboral y personal y es dado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha a petición de terceras personas.

Desde aquí os ofrecemos desde el producto artesano con aires de recuerdo de nuestros abuelos, hasta la vuelta de tuerca de los productos actuales, todos elaborados con mimo y el buen hacer que nos han transmitido nuestros antepasados.